GALICIA CALIDADE, SIN DUDA


Os aseguro que no es un propósito nimio, ni un eslogan comercial, creo que  se trata de una verdad como un templo. En mi periplo norteño, después de pasar por Asturias, acabamos en Galicia, la patria del marisco y pescado, el imperio del yodo y de las bateas, mariscadoras y pescadores, parece que ellos siguen yendo al mar y ellas desde la costa y rompiéndose la espalda siguen rastrillando los tesoros con conchas que se esconden bajo la arena, mientras esperan su vuelta.

He visitado muchas veces Galicia, en mi infancia, en  mi juventud y también ahora ya en la madurez y en todas estas visitas he arrancado recuerdos gastronómicos que se me han quedado en mi melancólico subconsciente, y que en el momento que rasco un poco afloran reales e intensos.

Mi padre gran comedor de marisco, nos inculcó el gusto por estos manjares desde bien pequeños, recuerdo que los fines de semana no era raro que se deslizasen en nuestra cocina un cuartito de angulas, se podían comprar allá a finales de los 70 a precios razonables, y a él le encantan, unas ostras, que al principio me constaba comer por su textura – ¡¡¡cómo cambian las sensaciones cuando maduras !!! – lo mismo que alguna nécora o centolla, ya en ocasiones especiales. Pues bien el destino y su trabajo le llevó a tener que realizar obras, como él las llamaba, en tierras gallegas, circunstancia que  aprovechabamos para pasar el verano allí, mientras él dedicaba gran parte de la jornada a trabajar, nosotros, los hijos, con mi madre, disfrutábamos de la playa y de un club deportivo, que recuerdo vagamente, y del que nos proporcionaban entradas alguno de los compañeros de trabajo de D. Manuel. Sin duda estas circunstancias me han hecho disfrutar del marisco y especialmente del gallego, de las Rías Baixas, que es la zona donde más nos hemos movido. El siempre nombraba El Mosquito en Vigo, marisquería histórica y muy recomendable. Solía llevar allí a sus clientes y a sus operarios a celebrar que terminaban un buen trabajo y nosotros, creo recordar que fuimos también en alguna ocasión. Pasear por la Piedra por las mañanas y tomar media docena de Ostras con Ribeiro que servían señoras gallegas con mandiles, recién abiertas las ostras y con una práctica tremenda que se apreciaba en sus manos rudas y siempre húmedas de manejar moluscos y mariscos. Yo, años más tarde repití la experiencia con mi mujer, fue exitosa, pero pecamos por exceso.

La piedra Vigo, años 50

Siempre recordaremos, – gracias – el viaje al que nos invitó a la familia al Balneario de la Toja, no recuerdo haber comido mejor de seguido que en esos dos días. Casa Rotilio hoy La Taberna de Rotilio en Sanxenxo, ahí probamos por primera vez ostras fritas, deliciosas, y con un gusto similar, delicado pero con una textura más soportable para los no amantes de este molusco. Ahí sigue en los bajos del Hotel homónimo pegado al club náutico, precioso actualmente, y con buen aparcamiento necesario en los meses de verano. Recuerdo una comida en restaurante en Cambados, del que no recuerdo el nombre, ya ha llovido y por allí más. Fueron unos días magníficos e inolvidables.

Gran Hotel de la Toja. Trasera comedor desayuno.

Ahora vuelvo yo con mis hijos con la sensación de que la vida es un Deja Vu constante y que quiero vivir y compartir con ellos lo mismo que yo disfruté hace unos cuantos años con mis padres y hermanos.

Bueno, dejemos la melancolia y vamos a lo nuestro……. Quien no conozca esta parte de Galicia, deberá visitarla obligatoriamente, ya que merece la pena, el paisaje, las playas espectaculares, limpias, frías de agua – llama la atención que se ve pocos niños o mayores en el agua – cultura y qué decir de la gastronomía.

Nos alojamos cerca de O’Grove, Ría de Arousa, pegados a la playa de la Lanzada, espectacular, desde la que se ven al fondo las Islas Cíes, protegidas como sabes aunque poco, por que los negocios que pululan alrededor de las travesías a este paraíso, someten a una presión importante a este ecosistema tan débil y delicado, parece que se estaban produciendo diariamente el doble de visitas de las permitidas. No alojamos en el Hotel Abeiras, establecimiento familiar, aunque grande y muy cómodo que sirvió de cuartel general en esta visita a las Rías Bajas.

Pasamos un par de días en la Playa cercana a S. Vicente de Mar o de Grove, una población nacida a base de construir urbanizaciones de chalets alrededor de la playa y un club naútico pequeño, la playa de Raeiros, continuación de la Lanzada, arena blanca, agua clara, delicioso atardecer, y para valientes en lo que al baño se refiere, yo por mi especie de promesa me bañé varias veces, baños cortos y tonificantes. Camino del pueblo de S. Vicente por la Playa, localizamos un chalet con terraza bien ubicado justo encima de la playa.

Playa de Raeiros, vista aerea.

O’Muiños, un desastre de servicio, atestado de gente, espera larga, pero merece la pena la incomodidad. Buen género, percebes a precio razonable, una muy buena ración de Raya a la gallega, gran punto de cocción, el rodaballo algo pasado de punto e insípido, carne local a la plancha, ternera gallega, pulpo a la arousana, como no, parecido a feira pero como guiso, muy bueno casi todo y terminar con una filloas y  con un licor casero de café mirando al mar casi a las seis de la tarde también tiene su encanto. Seguro que en días tranquilos mejora el servicio y con la cocina más tranquila se le sacará mejor partido. No probamos el arroz pero se pedía en abundancia en las mesas contiguas.

Mesa de la punta de la terraza.

Uno de los días tuvimos una visita obligada a Santiago, casi siempre gris, actualmente no penséis que podéis ver el pórtico de la Gloria, está en restauración y quieren sacarle parte de la policromía original que lucía, a ver si no lo deterioran más, parece que hasta el próximo jubileo no mostrarán los resultados, nos llevará al 2.020 si no estoy mal informado.  En cualquier caso siempre es muy recomendable y nunca pierde atractivo el patear el centro peatonal alrededor de la Catedral y vivir el bullicio de visitantes, peregrinos, turistas extranjeros y no tanto, que visitamos como hipnotizados por el “flautista” Santiago que nos lleva hasta su imagen para que le abracemos una vez más contra muchedumbre y mareas de gente, que desearía más respetuosa para con el sitio Sagrado que están visitando, y no tener que oir por los altavoces los chistidos de un sacerdote  o sacristán algo enfadado, recordando dónde estamos.

Enorme la oferta Santiaguesa, mucho menú, taberna, con estándares más o menos correctos, leí que no están muy conformes los hosteleros por que cada vez gastan menos los turistas y además se suelen hacer pasar todos por peregrinos para disfrutar de menús de peregrinos más asequibles o incluso los exigen gratis en algunos establecimientos.

En cualquier caso es mejor informarse y cribar, Damajuana, muy cerca del Mercado de Abastos, buen menú y buenas tapas a precio razonable, si el tiempo lo permite ponen terraza en zona peatonal. Hace años disfrute mucho en un clásico Las Huertas, parece que ha cambiado y ahora es A Horta do Obradoiro, muy cerca de la plaza, en Rua das Hortas, 16, innovador, respeto por el producto gallego y muy agradable tanto el trato como el local. Muy recomendable sin duda.

Siguió nuestro periplo por la Ría de Arousa, llegando a pasar un día de playa magnífico a la misma Illa del mismo nombre, no me imaginaba tanto atractivo para un espacio de tierra tan pequeño, varias playas, su faro, un puerto muy activo lleno de barcas de mariscadores y rodeada de bateas, con razón se celebra el día Do Exaltación Do Mexillón, me hizo mucha gracia, además de múltiples ferias en estas fechas relacionadas todas con productos del Mar, ostras, almejas, xouvas, pulpo, etc. no en vano estamos cerca de Carril, Arcade y si nos faltaba vino, Cambados, con una fiesta muy popular del Albariño, Rias Baixas.

Area de Secada en Illa de Arousa.
Puerto de Illa de Arousa

Dónde comer? pues aquí en A Meca – parece un eslogan pero no lo es – es un restaurante modesto, de toda la vida, que lleva muchos años y ha evolucionado algo en presencia pero no en esencia y mejor así, y sirven excelentes pescados, mariscos y arroces ( que nosotros no probamos ). Pero si excelentes mejillones, navajas, buen pulpo Arousana y pescado muy fresco, yo particularmente un coruxo, parecido al rodaballo pero con textura de gallo grande a la plancha buenísimo, también un lenguado exquisito y muy bueno de punto. De postre flan de queso es-pec-ta-cu-lar.

Nos falta la visita A Guarda y la cena magnífica de O’Grove, no dejes de leerlo que sigo……………

Castro de Santa Tecla

Visitamos A Guarda para ver el castro del monte de Santa Tecla, personaje curioso según la leyenda, de familia adinerada estaba prometida con un joven del mismo estatus pero conoció a S. Pablo y quedó impresionada por sus prédicas y le siguió para cristianizar el mundo, luego siguió sola e intentaron martirizarla sin éxito, muy curioso, ahí os dejo la Leyenda de Santa Tecla, Santa Tegra en Gallego y en su monte el castro que oculta o deja ver algo pero inimaginable viéndolo actualmente, se trata de una ciudad en la que habitaron se calcula unas 3.000 personas y con una organización igualitaria, con canalizaciones y aparentemente datado en el el siglo I a. d. C. y que vistas de la desembocadura desde arriba a unos 350 metros de altura. El castro de Santa Tecla, aquí tenéis mas información. La oferta gastronómica de A Guarda, abundante y de calidad, hay famosos, Casa Olga, marisquería cara y curiosa pero de calidad, la langosta el producto estrella, La Casa de la Abuela, Tapas buena y un estándar elevado. Nosotros optamos por Bitadorna, en la Rua Porto, nos gustó su ubicacion y terraza y tomamos muy buenas ostras, mejillones y un salpicón de langosta un poco insípido, pero terminamos con un arroz con vieras y rape para ponerle un piso, como diría mi hermano. En su punto, un sabor intenso y con bastante condumio, esto es, buenos trozos del rape y vieras que nombran el plato

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Maravilla de arroz con Vieiras y rape
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Media docenita

Visita agradable y aprovechada como veis cultural y culinariamente hablando.

Como sabeis mi visita a Galicia, después de lo que ya habéis leído supuso un reencuentro, y en O’ Grove teníamos nuestro epicentro, dejamos la visita para el último día y fue fantástico sin planearlo. Os explico, ahora todos miramos Tripadvisor y que ocurre que parece que en verano no nos influye la crisis y todos vamos buscando loe mejores restaurantes o mejor calificados y es imposible ir a uno de los “buenos” si no reservas dos o tres días antes. Mucha oferta también aquí, Beiramar, Culler de Pau (estrella Michelin que dirige Javier Olleros, muy amigo de otro grande gallego y también estrellado Pepe Solla, en Poio, ahora con dos establecimientos en Madrid que tengo pendientes), el Asador d’Berto, O Lavandeiro y luego otra oferta mas pret a Porter, como se dice ahora, sin que lo tomeis peyorativamente, y de muy buena calidad. En fin, fuimos a caer sorpresivamente en una mesa que nos estaba esperando, era la única en Sal de Allo, antes Airiños do Mar , un restaurante con un respeto enorme por los productos de la zona pero con un aire moderno y elaboraciones más sorpresivas. Unos percebes al vapor, en caja de bambú, un foie de Rape, creo que escabechado, muy redondo y gustoso de textura, y luego disfruté lo que no esta escrito con un Rape al fuego de parrilla con verduras al wok y también al fuego, entre las que se deslizaron berzas locales tiernas y exquisitas. La verdad es que tuve que felicitar fugazmente, por que estaba muy ocupado al cocinero, Joaquín, creo que se llamaba. Una cena inolvidable y sorprendente y que sin duda tendré como una de mis grandes referencias culinarias gallegas.

Bueno como veis disfrute y mucho de vacaciones, con la mejor compañía, mi familia, y con una de las mejores ofertas gastronómicas de España, sin duda, Galicia Calidade. Volveremos…

Foie de Rape

¡¡¡¡¡¡¡Cómo no vamos a volver con estas vistas!!!!!! Ahí os dejo la entrada para que disfrutéis tanto como yo lo hice. No dejéis de comentarme vuestras impresiones.


N.B. En su mayoría los platos fueron acompañados por buenos caldos de la zona, bodegas de Cambados como Martín Codax, Palacio de Femiñanes y Viñedos Don Olegario, por nombraros alguno de los muchísimos que podréis encontrar, y cada vez mejores desde mi humilde punto de vista.

Foodie & Madurito

 


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